Ghetto de Terezín, Antesala de la Muerte

Ghetto de Terezín, Antesala de la Muerte

Obra creada en laboratorio escénico a partir de poemas y dibujos encontrados ahí elaborados por niños. Aborda la historia de 6 niñas y adolescentes en un Ghetto de la segunda guerra mundial. Intervención escénica realizada en el Centro Cultural del Ferrocarril en Pachuca. En producción con la Universidad la Salle Pachuca.

GHETTO DE TEREZÍN: ANTESALA DE LA MUERTE.

 

COMENTARIOS DEL PÚBLICO

Claudia Cárdenas De May, docente de Humanidades

Esta obra cumple desde el inicio con lo que promete, cuestionarnos y casi diría incomodarnos. El escenario es en sí mismo interesante, nos introduce a la escena de inicio. De hecho, estaba yo a un metro de una de las actrices y a dos de otra. En el momento en que pudimos entrar en el foro (Centro Cultural del Ferrocarril), la obra sin haber comenzado ya estaba en marcha, cada uno de los actores estaba completamente metido en su papel, como si una ventana se hubiera abierto para ver una realidad que ya estaba ahí y no como una obra de teatro esperando al público.

Las actuaciones me parecieron muy buenas, bien dirigidas. Los jóvenes expresaban dolor, locura, desesperación, fuerza, solidaridad, vacío. La música me pareció muy interesante, aunque dificultaba escuchar los diálogos. Dos momentos sorprendentes fueron cuando uno de los músicos nos invitó a tomar fotos con nuestros celulares y darles like, para cuestionarnos sobre el desapego que podemos resentir ante el dolor ajeno y los abrazos que los actores “buenos o malos” nos dieron al final de la obra, regresándonos a sentir su humanidad. Una puesta en escena que bien vale la pena ver.

Lillian Hosking Pulido, directora de Bachillerato

Son las 13 horas y el termómetro marca 28°, como que es el verano el que está casi a la vuelta de la esquina, la gente camina en ropa ligera por las calles de la ciudad y el aire característico de la misma, parece haberse ausentado, porque el clima sofocante sorprende a los transeúntes desde hace a varios días.

A las 19 horas con 38 minutos, me dirijo a la vieja estación del ferrocarril en donde se presenta la función de estreno de “El Ghetto de Terezín: La Antesala de la Muerte” y mientras mi corazón palpita al ritmo de mis pasos, siento un frío inexplicable que viene de los cerros que rodean el pequeño espacio geográfico y me parece sentir también que es el mismo viento el que ha conspirado a favor nuestro, que la neblina sobre aquellos cerros hará todavía más certero el objetivo final: no olvidar.

Avanza el tiempo, la fila de gente se hace cada vez más larga, resuenan risas y ecos de incertidumbre, algunos tiemblan ante el inminente cambio de clima, otros se abrazan intentando mitigar el aire helado que se cuela entre nosotros, hay pasos crujiendo en la grava suelta, todos y cada uno de los sonidos asemejan un campo de concentración.

Por fin, después de una larga espera, la pequeña puerta de hierro se abre y entramos poco a poco, de uno en uno a la estación, nos da la bienvenida el silencio, el crujir de las piedras y la madera de la misma estación, la gente permanece en silencio o murmurando muy bajito. Un nazi nos observa y nos apunta con su arma desde lo alto del tren, una banda uniformada se prepara con sus instrumentos de viento, y después, están ellos, demacrados, con las miradas perdidas, con una inocencia marchita que aún se alcanza a ver entre sus gestos y sus movimientos. Una inocencia que no estoy segura si todavía les pertenece.

Nos sentamos como podemos, imágenes de Hitler en la parte frontal de la locomotora, el miedo se hace presente, las imágenes de muerte y horror al final de la misma, una bandera nazi nos impone. La producción es muy buena, crea el ambiente de un Ghetto real, los efectos especiales inician con una neblina suave pero suficiente para trasladarnos a ese sitio lleno de desolación y sinsentido. Cada actuación es personalizada por una melodía que hace que nos involucremos todavía más con la obra, que nos conmovamos hasta las lágrimas con cada detonación de arma, con cada muerte, con la pérdida de cada alma.

Un día entre los días se convierte lentamente en la antesala de la muerte, a través de horas y horas de trabajo, de esfuerzo, de sacrificios, de estar expuestos a un sinfín de adversidades, finalmente estamos ahí, están ellos quienes lo han hecho posible con el corazón en la mano, quienes nos recuerdan los peores errores porque no podemos seguir ignorándolos.

Con el último canto, los chicos reviven de su miseria, se levantan triunfales y se dan la mano, agradeciendo al público entre las tenues luces, ese mismo público que les aplaude de pie y manifiesta un genuino agradecimiento porque al menos, una noche, no se ausentó del mundo ni le fue indiferente al mundo, porque al final, parece que hay un parteaguas para no ser parte de la nada a la que tanto nos hemos acostumbrado.

Ahí también están los primeros, algunos, pocos, los que volvemos a tener 16 años y a creer en que las personas y las palabras sí pueden cambiar al mundo, los que como legado entendemos que una humanidad más poética puede lograrse, “Después de todo, uno no soborna a los pájaros para que canten…”

Mario Patiño Sánchez, artista multidisciplinar

El teatro puede ser muy importante en el desarrollo de los niños y adolescentes, todos los expertos concuerdan en que el teatro ayuda a los adolescentes, especialmente por estar en esa "edad complicada" en la que no saben ni lo que quieren, a comunicarse de una forma muy profunda a la vez que artística. Esto son los primeros pasos hacia la evolución de una sociedad mejor de seres más sensibles y cultos, que permite superar, el prejuicio, la violencia, la indiferencia, la discriminación y el individualismo calcitrante de estas sociedades contemporáneas.

El teatro sensibilizador, debería de ser parte de todo programa académico e institucional como una herramienta efectiva para tratar temas tabúes, como la sexualidad, la violencia: la guerra, sus causas y consecuencias, entre muchos otros. Temas que por siglos han perpetuado la involución humana, al ser manipulados para controlar el pensamiento libre y claro de seres evolucionados, el derecho a decidir, a opinar, a la equidad y a generar el auto-conocimiento.

No solo el teatro, pero las artes en general, son una de las vías más útiles para llegar al entramado emocional de la persona, y desde ahí sensibilizar, para lograr una cierta toma de consciencia de los patrones establecidos dentro de su propio sistema personal y social: La pintura como forma de expresión y de proyección de las emociones, la música liberadora o relajante, y la danza como forma de dejar a nuestro cuerpo que se exprese en ese lenguaje tan vivencial. Expresiones altamente potencializadas, albergadas y difundidas por la compañía CIARTES y SÍ A.C. en un portentoso esfuerzo multidisciplinario, único en estas tierras Pachuqueñas de gran esterilidad vanguardista y mediocre apoyo cultural institucional.

Evolución y apoyo a estos proyectos debería ser una prioridad real de las instituciones que cacarean el apoyo a la cultura, el cual en la mayoría de las ocasiones es otorgado a aquellos que no cuestionan, que no sensibilizan, que no revolucionan, que no hacen olas, que no contaminan con temas progresistas, que no sean una piedra en el boleado zapato conservador, que simplemente perpetúan el prejuicio y los valores obscenamente caducos de esta sociedad local que no merece llamarse contemporánea.

¿Por qué comportarse como avestruces regodeados en la asfixia del hoyo de la involución? Y solo mostrar un orificio, que por más que esté enmarcado en llamativas plumas no deja de estar lleno de heces violentamente contaminantes.

Flor de Guadalupe Pérez González, directora de la escuela José Ibarra Olivares

 

La obra me gustó mucho, destaco tres aspectos:

1. La puesta en escena al aire libre en un entorno donde por muchos años seguramente se vivieron historias de despedidas, encuentros, abandonos; es un lujo, además que se parece a las estaciones polacas sobrias y desérticas. 

2. Facilitar que actores participen con chicos quienes empiezan a incursionar en el Teatro es una riqueza para ambos. 

3. La dramaturgia muy directa, dándole vigencia a problemas sociales la hacen actual.

Felicidades que continúen con este tipo de teatro en Pachuca. 

Reyna, mamá de José Luis Borja, del grupo estrella

Fue una experiencia realmente increíble ver a mi hijo participar en la obra del Getto de Terezín, pude observar que, a pesar de darse cuenta sobre lo que pasa realmente en el mundo, lo hizo con entusiasmo, porque sabía y quería mostrar al mundo la realidad actual, abrir sus ojos. Para mí fue una experiencia hermosa ver a mi hijo fusionándose con su personaje, experimentando y descubriendo y, lo mejor de todo, sintiendo. Fue algo maravilloso: una experiencia que seguramente nunca olvidaremos. 

Guadalupe De Santiago, directora del Colegio Montessori Finca la Concepción

Qué manera de sacudirme para despertarme y actuar desde donde estoy con una obra tan profesional y puesta con el corazón y para el corazón de los demás.

Es importante porque impacta trasciende, mueve, sacude para hacer algo y salir de tu zona de confort.

NOTA DE PRENSA por Mayte Romo

Pachuca, Hgo., a 25 de junio de 2017. El pasado viernes 23, el Centro Cultural del Ferrocarril fue escenario de la tercera presentación de “Ghetto de Terezín. La antesala de la muerte”. Su productora, Ana Liedo, anunció una cuarta y última fecha, con la cual cerrará la breve y exitosa temporada de la puesta en escena.

En el patio del “Ferro”, la Compañía de la Salle Pachuca, en coordinación con CIARTES Y SI y Humus Arte, habilitó un escenario y una gradería, pertinentes para el desarrollo de los movimientos escénicos que integran la propuesta.

Terezín es una ciudad checa en la cual recluyeron a miles de judíos durante la Segunda Guerra Mundial. El Ghetto era una escala en el trayecto de los trenes que viajaban abarrotados de sentenciados hacia los campos de exterminio.

Sentados en el andén, los espectadores de “Ghetto de Terezín” pueden contemplar uno de los vagones que descansa en el patio de maniobras del “Ferro”, sobre el cual se reproduce pietaje de archivo con imágenes de Hitler y la Segunda Guerra; también pueden observar a los músicos que, con trombón, tuba, violonchelo y violín, interpretan melodías originales de Fernando Vargas González. Sobre las vías, y la grava transcurren las acciones.

Seis actrices de la Compañía Multidisciplinaria de Artes Escénicas de La Salle Pachuca crearon los personajes a los cuales dieron vida, como una niña que perdió a sus padres y que paulatinamente comprende que fueron llevados a un matadero, o un hombre que trabaja sin descanso para ayudar y alimentar a un compañero en la tragedia, o una generala que no comprende el absurdo de la guerra.

La elaboración de personajes, relató Ana Liedo, es resultado de casi un año de trabajo, que suma investigación documental y exploración personal. Los perfiles diseñados por las actrices fueron el insumo para que Lillian Hosking, directora de la preparatoria La Salle, realizara la dramaturgia.

Destaca el profesionalismo de actrices como Indra García Ordaz, a través de cuyo trabajo se materializa la labor de dirección, ejecutada por Alberto Lara Enríquez.